martes, 28 de diciembre de 2010

ENTRE DOS FUEGOS












Estoy bien; sin embargo, acabo de sentir un leve incremento de la temperatura. No sé si el calor, que va en aumento, proviene de mi interior o de mi exterior.

Sin moverme de mi sitio, comienzo a sudar. La sensación de calor es más y más intensa. Comienza a ser desagradable.

En este mismo momento decido experimentar, conocer si el calor proviene de mi interior o de mi exterior. Decido moverme para salir de esta bochornosa situación y me dirijo hacia la derecha. Al moverme hacia el lado derecho he sentido una lengua de fuego lamiendo la parte exterior de mi hombro.

Me he quemado. Al moverme hacia la derecha me he quemado. Ya no hay duda al respecto: el calor que sentía provenía del exterior, concretamente de mi lado derecho. No lo sabía pero a mi derecha existe una fuente de calor intenso cuya cercanía me ha abrasado el brazo.

Inmediatamente, al sentir que me quemaba, he vuelto a la posición de partida. En este punto geográfico en el que estoy, aunque con mucho calor, no me quemo.

Pero el calor insiste y vuelve a ponerme a prueba. Asfixiado por la temperatura decido volver a moverme, pero esta vez hacia la izquierda. A los pocos segundos he vuelto a sentir otra lengua de fuego lamiendo la parte exterior del hombro que no estaba quemado.

Me he quemado. Me he vuelto a quemar.

Ahora puedo entender por qué sentía calor al principio. Dos potentes focos de calor, a derecha e izquierda, me custodiaban. No soy yo, es el exterior...

Por ahora, he decidido quedarme en el centro, entre los dos fuegos. Pasaré calor, sudaré y sufriré pero, al menos, no me quemaré. Es difícil pero ya me estoy acostumbrando.

Esperaré a que curen mis heridas, a que algún fuego se reduzca o disponga de agua para aliviar la propia sed y el calor. Es cuestión de tiempo. Ahora puedo entender. Cuando amaine el fuego comprenderé que otra forma de SER es posible.



A I

martes, 7 de diciembre de 2010

HACER UNA FOTO















Una pareja de novios se dirige hacia mi para pedirme que les haga una foto con su cámara digital (llevan tres días en Granada). Encuadro, hago 'click' y ya está. Esta foto forma parte del conjunto de fotografías de su viaje. Exactamente, la foto que acabo de hacer es la número 454. La tarjeta de memoria de la cámara es de 2G y todavía estarán en Granada dos días más. Es su tercer viaje juntos y todavía harán muchos más...

Dada esta alta tasa, no hay mucho tiempo para realizar una foto. Es nuestro acto, casi automático, a partir de una imagen que nos resulta grata o curiosa. Introducimos las fotos en la cámara a golpe de impulso sin que exista un proceso artístico que nos permita saborear el proceso de nuestra acción. En mi opinión, un tragar sin masticar, una conducta compulsiva de llenado y vaciado.
Probablemente, a partir de hoy, la tarjeta de memoria guardará 200 o 300 fotos más. Al final de su viaje habrán conseguido 500 o 600 fotografías que pasarán al disco duro de un ordenador para su 'revelado' virtual.Comentan a sus amigos el viaje y van a dedicar alguna tarde a compartir las fotografías.

Una tarde cualquiera comienzan su visionado. A partir de la fotografía 159 los ojos parpadean por primera vez para lubrificar la sequedad que produce la atención permanente. Desde la fotografía 303, el paso de las fotografías se ha acelerado a una velocidad de foto por segundo. A noventa fotos del final, el silencio se ha echo presente e incómodo. "Ya quedan menos", se dicen todos interiormente.

¿Cuántas veces veremos las fotos que hemos hecho? ¿Una?¿Dos? ¿Quizá tres? ¡Tres!

Hemos hecho un viaje pero observado la realidad indirectamente, a través de un visor. El afán de detener y detentar la realidad ha convertido la fotografía en una nueva forma de gula. Tener fotografías, capturar simbólicamente la realidad para que nos pertenezca, ejecutar una novedosa dimensión del tener, tragar de forma masiva la realidad para su absoluta detentación. Tener para Ser.

Por otra parte, salvo algunas fotos personales, ¡la mayoría de las imágenes ya están 'colgadas' en la red porque otros han coincidido anteriormente en la belleza o curiosidad que intentaban capturar!

¿Calidad o cantidad?


Otra forma de SER es posible

lunes, 13 de septiembre de 2010

PADRES ADOPTIVOS













Hoy quisiera dedicar una reflexión crítica al proceso que siguen aquellas personas que quieren ser madres y/o padres adoptivos en España.

En nuestro país, no existe limitación alguna, salvo las propias que la biología impone, para ser padre o madre. Ser padre o madre es fácil; aunque, bien pensado, sería más correcto decir que ser padre o madre biológico es fácil, una circunstancia al alcance de casi todos y sin ninguna restricción legal: un placer.

Por defecto, cuando nace un bebé, atribuimos a los padres biológicos unas capacidades innatas que, en realidad, están aún por demostrar. La presunción de idoneidad que apoya su razonamiento en la biología es una falacia cultural cuyos estertores se encuentran todavía muy lejos de finalizar: una realidad visible y cotidiana de la cual todos somos, desgraciadamente, testigos privilegiados.

El hábito no hace al monje...


La paternidad y la maternidad es, sin embargo, ante todo, un estado psicológico, la única circunstancia que puede garantizar la adecuada cobertura material y psicológica que necesita un niño.


El certificado de idoneidad es un documento que hace posible los trámites del expediente de adopción en el país de origen del menor y es consecuencia directa de un estudio previo y valoración de los solicitantes, que concluye con el Informe Psicosocial elaborado por un equipo técnico compuesto por un psicólogo y un trabajador social.

En relación a los requisitos del adoptante, la Ley 21/87 de 11 de Noviembre, establece que:

a) Ambos deben ser mayores de edad y al menos uno de ellos debe tener 25 años.
b) Debe haber una diferencia de edad, respecto al menor, de 14 años.
c) En el caso de parejas, demostrar una convivencia mínima de tres años.
...

El estudio que un psicólogo puede realizar a los posibles padres adoptivos puede consistir en:
1.- Una entrevista a la pareja
2.- Una entrevista individual a cada uno de los componentes de la pareja
3.- Una entrevista a los hijos/as si los hubiere
...

La entrevista es un instrumento de evaluación psicológica en la que se puede valorar los siguientes aspectos:
a) La historia de la pareja (dinámica de la convivencia, conflictos, otros hijos,...
b) La motivación para la adopción (estirilidad, sentirse padres, "sustitución" de un hijo muerto,...)
...

La evaluación psicológica es complementada con pruebas psicológicas objetivas (tests) que facilitan al profesional la emisión de un informe válido y fiable.

Finalmente, se puede llegar a una conclusión favorable siempre que:
1.- La adopción no se instrumentalice para otro tipo de fines.
2.- Las causas que originan la adopción estén suficientemente elaboradas.
3.- En la pareja identificada como estéril o infértil no exista culpa, ira o resentimento.
4.- Que no confluya en el momento de la adopción una circunstancia familiar incompatible.
...

Es sensato.


Es importante considerar que unos padres adoptivos quieren ser padres pero no pueden; que probablemente acuden a la vía de la adopción después de una intricada red de intentos y largos años de espera; que su amor trasciende el ámbito biológico para convertirse en una realidad fundamentalmente humana.

Recuerdo una ocasión en la que unos potenciales padres adoptivos rellenaban con sumo cuidado cada casilla del test que estaban haciendo. Las "X" con las que señalaban sus respuestas eran dos diagonales exactas que se cruzaban en el cuadrado donde tenían que marcar cada una de sus respuestas. Simplemente querían hacerlo bien, pero el miedo a un informe de idoneidad desfavorable les atravesaba los dedos y la palabra.


Otra forma de SER es posible








lunes, 28 de junio de 2010

LA EDUCACIÓN AUTORITARIA (II)











Hablábamos hace algunos meses que la educación autoritaria se caracterizaba principalmente por:

- Una relación asimétrica entre dos personas
- La relevancia que para la persona sometida tiene la figura autoritaria
- La utilización del miedo como motivador para la obediencia

Estos tres aspectos que acabamos de mencionar suelen ser los más evidentes y conocidos.

Sin embargo, existen otras dimensiones menos exploradadas pero no por ello menos importantes; dimensiones que, por su delicada y malentendida naturaleza, no suelen ser abordadas de una manera tan clara como las anteriores.
Ocurre con frecuencia que la persona sometida, explícita o implícitamente, elabora un discurso racionalizador, que intenta explicar, y a veces justificar, esta relación asimétrica.
La poderosa distorsión de la percepción de la persona sometida hace que lo asimétrico le parezca simétrico, que lo anormal tenga visos de normalidad porque ha sufrido un proceso de normalización de la anormalidad.

De esta manera, la relación autoritaria no sólo consigue obediencia por parte de la propia persona sometida. Además, ésta última es capaz de articular el sostén teórico que racionalice la realidad que se está viviendo. Esta complicidad de la persona sometida con la persona autoritaria en modo alguno supone consentimiento alguno por parte de aquella aunque, externamente, así lo parezca. Tal consentimiento es sólo el fruto maduro del miedo que ha conseguido socavar cualquier intento de insubordinación. Esta es la razón por la que resulta, en muchas ocasiones, tan difícil salir de esta situación.

Es difícil imaginar cuales son los sentimientos de una persona en una situación así. En mi opinión, en el interior de una persona sometida late un ambivalencia que no ha tenido todavía la fuerza de manifestarse, una rebeldía tácita que expresa, en silencio sonoro, el anhelo de otra realidad.

Otra forma de SER es posible.

lunes, 17 de mayo de 2010

MODELOS INDUCIDOS (I)








Nacemos.



Salgo a un nuevo mundo dejando atrás el espacio seguro y cálido que, durante nueve meses, ha sido el hogar que contempló mi primer y verdadero nacimiento.
Llenos de necesidades, con el grito de nuestro llanto como único reclamo pero dotados de unas posibilidades que, bien orientadas, nos servirán para adaptarnos a la nueva realidad.




Al momento en el que salimos de otro cuerpo, nuestra madre biológica, lo llamamos nacimiento aunque, en realidad, se trata de un renacimiento, un nuevo punto de referencia que recuerda al anterior y desde el que contabilizamos nuestra edad externa. Hoy, por ejemplo, cumplo 42 años pero, en realidad, mi verdadera edad son 42 años y 9 meses aproximadamente.



Los primeros años de la existencia son los más críticos, los más importantes de la vida porque las experiencias que tengamos en esta etapa no nos determinarán pero sí marcaran, para bien o para menos bien, algunas de las tendencias de nuestra personalidad. Ello es así porque nuestra naturaleza biológica está configurada de tal forma que, al principio, necesitemos la menor cantidad de experiencia repetida de un suceso para hacernos una idea aproximada de éste. Esta poderosa herramienta que es nuestra fuerza inductiva, la capacidad para construir una idea general a partir de unas pocas experiencias particulares, es un arma de doble filo que hay que tener muy en cuenta. Es el problema de la inducción.

"He experimentado repetidamente en los primeros años de mi vida, y quizá posteriormente, que no cumplir con lo que se espera de mi trae como consecuencia que mi madre o mi padre se enfaden conmigo. Este tipo de castigo es el más desagradable porque desaparece algo que, para mi, es muy importante: el amor de mis padres, un valor material y psicológico.

Obedecer es la condición de mi bienestar o, por lo menos, la garantía que me evita un malestar; desobedecer, en cambio, me acerca al abismo.

Obediencia y Amor. Obediencia y Amor. Obediencia y Amor. Obediencia y Amor. Obediencia y Amor. Obediencia y Amor. Obediencia y Amor. Obediencia y Amor. Obediencia y Amor. Amor y Obediencia.

La asociación repetida de esta experiencia va construyendo la semántica subjetiva del amor, de mi concepto de amor. Ergo, estos los mandamientos:

Sólo obedeciendo accedo al amor.
No hay amor sin sumisión porque no puedo ser amado sin renunciar previamente a mi.
No hay amor propio porque yo no soy quien otorga el amor.
Acepto el amor si, previamente, he cumplido las expectativas.
Rechazo, o no reconozco el amor, que no es el fruto maduro de mi autonegación y entrega incondicional a los otros: Su misión es sumisión".


Ello, naturalmente no tiene por qué ser así. La obediencia ciega no es el precio del amor pero mi experiencia temprana está determinando esta ilusión de ser así con ellos y, ahora, con todos. Es el problema de la inducción.

Otra forma de SER es posible.

sábado, 24 de abril de 2010

LA HERIDA NECESARIA









Dentro del marco de la educación, sobre todo de los niños, en muchas ocasiones proporcionamos una atención, un cuidado o una protección a las personas que no se ajusta a sus verdaderas necesidades.

Educar es el arte de dar, a cada cual, lo que necesita en cada momento. Por esta razón, esta tarea trasciende el ámbito educativo para convertirse en una realidad que recorre todo nuestro espacio vital.

Hoy vamos a hablar sobre lo que puede ocurrir cuando una persona ha recibido una atención excesiva, cuando ha sido sobreprotegida, mimada o consentida, cuando hemos dado según nuestro deseo más que atendiendo a la genuina necesidad del otro. En tal situación, la persona construye una imagen de sí misma coherente con su propia experiencia pero totalmente distorsionada respecto al funcionamiento de un mundo que aún desconoce.

Son los demás, y no yo, los que se mueven rápidamente cuando necesito algo; son los demás, y no yo, los que se anticipan a mis necesidades; son los demás, y no yo, los que deciden por mí; son los demás, y no yo, los responsables de mi vida...

Pero ahora no sé desenvolverme cuando necesito algo; incluso desconozco, incluso, cuáles son mis propias necesidades. Aunque todo ha girado en torno a mí, desconozco verdaderamente quien soy. No existo sin la mirada del otro, tengo dificultades para decidir y mi tolerancia a la frustración es mínima porque, sencillamente, no estoy acostumbrado a ella: un gigante con los pies de barro, una aparente omnipotencia reflejo de la vulnerabilidad y la dependencia.

Más tarde o más temprano, hay un momento crucial que divide nuestra vida en un antes y un después. Se produce el hecho inaudito que tambalea la estructura de nuestra personalidad, una nueva realidad, un nuevo contexto, que ahora exige lo que no puedo dar. En este momento, más alejado de la protección de antaño, la nueva realidad muestra un rostro que daña la expectativa más oculta. Este choque inesperado puede variar en grado, según cada persona, pero suele ser brusco y causar una gran cantidad de sufrimiento.

La vía del cambio pasa por una adaptación progresiva a la realidad, superando nuestra resistencia al cambio, que suponga un reajuste del esquema mental. Lo que ahora es una brecha abierta y profunda pudo ser, y no fue, una herida necesaria al narcisismo que nunca hay que evitar.

Otra forma de SER es posible

miércoles, 7 de abril de 2010

LA CONDUCTA AUTORITARIA (I)






Cuando hablamos de una actitud autoritaria casi todos sabemos a qué nos estamos refiriendo. Si tuviéramos que describir, de una forma sencilla, el libretto en el que se desenvuelven este tipo de actitudes descubriríamos a dos personas complementarias que representan un drama en distintos actos: la persona autoritaria y la persona que es sometida o se somete a aquella.

Existe al menos cuatro aspectos que son nucleares para perfilar completamente este tipo de situaciones.

El primero de ellos es la importancia que para la persona sometida tiene la persona que le insta a actuar de una forma determinada.

El segundo de ellos es la sistematicidad del tipo de relación: sistemáticamente, la otra persona está "arriba" y yo "abajo". Este tipo de relaciones las he denominado relaciones asimétricas. Además, de forma implícita, estamos asumiendo que mantenemos un contacto regular con la persona en cuestión.

El tercer factor, junto con el cuarto, son los elementos caracterizadores de una relación de sumisión o sometimiento.
Por un lado, la persona autoritaria recibe, de forma regular, el mayor beneficio resultante de la relación. No es que la persona sometida no obtenga nada a cambio sino que el balance es objetivamente desproporcionado; sin embargo, aunque objetivamente asimétrico, la propia naturaleza de este tipo de relaciones puede adulterar, distorsionar la percepción que se tiene de ella. Es por esta razón por la que, en muchas ocasiones, la persona sometida "no ve".

El cuarto y último aspecto, el más caracterizador de este tipo de relaciones, es el motivo explícito o implícito para obedecer, nuestra motivación última para acatar la voluntad de otra persona: el miedo, consciente o inconsciente, a no obedecer. Este factor nos sirve para diferenciar otros tipos de relaciones también de tipo asimétrico pero que no tienen este elemento amenazador como aspecto distintivo. Si, por ejemplo, una persona nos está enseñando cómo utilizar el correo electrónico, mi motivación es aprender, mejorar la forma de comunicarme con los otros. En este caso, no tengo miedo sino ilusión, ganas y complicidad con la persona que me está enseñando.

En resumen, en la actitud autoritaria:
- Existe una relación de asimetría entre dos personas
- La persona autoritaria es relevante para la persona sometida
- Los beneficios de la relación son desproporcionados
- La motivación para obedecer es el miedo

Asimetría, relevancia, desproporción y miedo.


Otra forma de SER es posible.

miércoles, 3 de marzo de 2010

EL HOMBRE PRESCINDIBLE







En la mitología griega Prometeo recupera el fuego robado a los hombres y, a consecuencia de ello, Zeus le castiga a que un águila le devore eternamente las entrañas. En una especie de genealogía de este mismo héroe mítico, en el siglo VIII a.d.C., Hesíodo habla de la "TECHNÉ" como una herramienta de perfección para salir del estado de naturaleza.
Siglos más tarde, la Ilustración también soñó con la liberación del ser humano a través de la fe en la razón.

Sin embargo, este largo y profundo sueño de la humanidad, está demostrando su verdadera naturaleza onírica: una mezcla de realidad, deseo y fantasía. Reflejo de esta circunstancia son numerosas las voces descontentas que, a lo largo del pasado siglo pasado y de éste, vienen interpretando los grandes acontecimientos históricos como los estertores de una modernidad que agoniza: el epílogo de la modernidad.

A partir de la Revolución Industrial, la máquina empieza a sustituir al hombre en las tareas que, un tiempo atrás, sus manos realizaban. La lógica y el éxito de este sistema reside en una ventaja muy simple de enunciar: una mayor productividad a un menor coste. Sin embargo, si una máquina es capaz de producir más eficientemente el hombre empieza a ser potencialmente prescindible.

Cuando los ínclitos defensores de la modernidad escuchan estos argumentos no dudan tacharlos como falacias: la máquina sustituye al hombre pero se necesitan otros hombres para construirlas y gestionarlas. La modernidad genera continuamente empleo ergo...

Los dos planteamientos anteriores son correctos; sin embargo, en mi opinión, el balance neto entre la pérdida de mano de obra y la creación de nuevos empleos es negativo. Esta es una realidad que la propia lógica y la permanente observación cotidiana de la realidad nos permite contemplar.


La Organización Internacional para la Estandarización (ISO) es el organismo principal encargado de promover el desarrollo de normas internacionales de fabricación, comercio y comunicación. Una certificación oficial (ISO) acredita la estandarización de los procesos mecánicos y/o humanos que mejoran aún más la productividad y la calidad del producto o servicio.
Dentro del ámbito de los procesos que desarrollan las personas en una organización, la homogeneización de su actividad permite que todas sus unidades sean perfectamente predecibles y sustituibles dentro del esquema organizacional en el que desarrollan su función, prescindiendose pues de cualquier elemento personalista que pueda contaminar la predicibilidad o el control: una suerte de hombre-máquina...

Ventajas e inconvenientes.


La eliminación de elementos propiamente humanos en el marco de una organización así como la progresiva sustitución del hombre por la máquina predispone al hombre a ser potencialmente prescindible para sí mismo.


Voy a terminar hoy con una cita del libro de E.Fromm "La crisis del psicoanálisis" que alude a esta cuestión.

"Quizá será mejor que preguntemos: ¿necesitamos producir defectos en el sistema "hombre" a fin de lograr un sistema eficiente de administración y de producción económica? ¿O necesitamos producir hombres enfermos a fin de tener una economía sana?
...
Creo que esa creciente conciencia de las consecuencias humanas de nuestro tipo de organización social, y de nuestra planificación carente de valores, puede constituir, en verdad, un factor crítico para la supervivencia de nuestra civilización."

Devolvamos parte del fuego a los dioses.

Otra forma de SER es posible.

sábado, 13 de febrero de 2010

AMOR CON CUCHARA










y amar con cuchara.

También podríamos escribir "Amor con cuchara o el precio del amor" (la vocal 'o' establece una relación de exclusión entre los dos términos que enlaza).

El entorno donde nacemos determina fuertemente la forma en la que concebimos el amor. Cuando el listón de exigencias para recibir 'aprobación' o 'amor' está muy alto el precio del cariño se dispara. Si esta experiencia se vive, una vez y otra vez, nuestra alma queda marcada por el aprendizaje de que el amor es difícil de conseguir y exigente en sumo grado.

A veces, incluso, la aprobación o la expresión del propio amor se traduce en un parco silencio exterior cuyo significado encriptado sólo unos pocos pueden descifrar: ...todo va bien...

¿Qué puede ocurrir cuando recibimos una atención, un cariño más incondicional, menos exigente o más sencillo? ¿reconoceremos el amor con este desacostumbrado ropaje? ¿admitiremos el amor con cuchara?
Es nuestro aprendizaje previo el que hace complejo el reconocimiento de este amor, la aceptación del cariño incondicional, con un aspecto tan distinto al interiorizado. Complicado sí, pero no imposible.

Para empezar, bastará ser consciente de cual es el modelo de amor en el que hemos sido educados. Luego vendrá el reto, el gran reto: ACEPTAR y VALORAR el amor que se nos dé por el simple hecho de ser lo que somos, sin exigencias. ¡Qué gran reto coger el amor con cuchara!, ¡qué difícil despegarnos del lastre innecesario de lo difícil!

El amor que propongo tampoco es el maternal aunque éste sea también importante. Se trata de librar un amor maduro, recíproco, simétrico, que acepta la realidad del otro tal cual es, un amor sin exigir obediencia o sumisión como condición para amar o ser amado.Se trata de empezar a aprender una forma menos dolorosa y costosa de amar.
En realidad, amar y que nos amen es algo más sencillo.

Otra forma de SER es posible.


A Pilar G.

viernes, 22 de enero de 2010

DIÓGENES DE SÍNOPE










Diógenes de Sínope nació en Sínope, ca. 412 a.C. y murió en el 323 a. C.

La escuela filosófica a la que pertenece este filósofo se denomina de forma despectiva cínica porque la vida de sus seguidores se asemeja a la vida simple de los perros (kinicos).

Entre sus múltiples y excéntricas anécdotas se dice que vivía en una tinaja y que de día deambulaba por las calles "buscando hombres" (honestos). Sus únicas pertenencias eran: un manto, una bolsa de tela, un bastón y un cuenco. Esto fue así hasta que un día vio que un niño bebía el agua con sus manos y se desprendió del cuenco. “Este muchacho, dijo, me ha enseñado que todavía tengo cosas superfluas”; y tiró su cuenco.

Otra singular historia cuenta que cuando Platón le dio una definición a Sócrates del ser humano como “bípedo implume”, Diógenes desplumó un pollo y lo soltó en la Academia de Platón diciendo “¡Te he traído un hombre!”. Después de este incidente, se añadió a la definición de Platón: “con uñas planas”.

A pesar de los siglos que han pasado, el cinismo, como filosofía y escuela de vida, sigue animándonos a vivir una vida más simple, con menos necesidades creadas.



FICCIÓN SOÑADA

¡Tengo una maravillosa "Play Station 3"!; pero, recientemente, han sacado al mercado un accesorio que hace más veloz su tarjeta gráfica. Además, si tengo la actualización de su software 3.0., obtendré la posibilidad de la descarga de un optimizador de sonido 3D plus. Pero, cual es mi sorpresa, cuando descubro que, por sólo 19,99 €, poseo el hardware necesario para simular ¡una Play Station 4 !Todo iba bien hasta que, unas semanas más tarde, la marca anunció la nueva Play Station 4 donde sólo algunos juegos de la Play 3 son compatibles.

¡Tengo una maravillosa "Play Station 4"!...

Este perpetuo sentimiento de carencia hace que me sienta frustrado porque no termino nunca de alcanzar lo que, por definición, nunca es alcanzable por completo.

Tener una Play Station 3 está bien; pero también es importante sembrar, dentro de nosotros, una felicidad más verdadera y permanente. Diógenes nos invita.

Otra forma de SER es posible.




P.D.: Diógenes de Sinope no padecía el "Síndrome de Diógenes (de Sínope)". La utilización del nombre de este filósofo para caracterizar la conducta de algunas personas que, entregadas a su propio abandono personal y social, viven bajo la obsesión pertinaz de acumular grandes cantidades de algo (dinero, desperdicios,...) es totalmente errónea, inapropiada y superficial.

A mis queridos primos siempre

Adrián García Vílchez

Jesús García Vílchez

Fuente: http://www.blogger.com/www.wikipedia.org

lunes, 11 de enero de 2010

LA GANANCIA SECUNDARIA








Enfermar no siempre es algo malo; por lo menos, no tan malo como muchos suponemos. A veces, estar enfermo trae de la mano un conjunto de beneficios que no existen cuando estamos sanos. Uno de los beneficios más conocidos que aporta la enfermedad es el incremento en la atención y cariño que recibimos durante el proceso convaleciente.

Otro posible beneficio significativo, compatible con el anterior, puede ser la supresión temporal de nuestras obligaciones respecto al mundo. Por su parte, la sociedad en general y nuestras personas más cercanas en particular, los otros, atenúan su presión ante esta situación conocidamente temporal. Al menos, este es el pacto tácito.

Toda esta lógica, social y personal, se desgrana en el momento en el que caemos enfermos. Sin embargo, podemos hacernos las siguientes preguntas:

¿Qué ocurre cuando sólo en este tipo de situaciones recibimos atención y cariño?
¿Qué ocurre cuando sólo en este tipo de situaciones el mundo deja de ser hostil?
¿Qué ocurre cuando sólo en este tipo de situaciones el balance entre entre el debe y el haber es positivo?

La respuesta a estas preguntas es la siguiente:

En estos casos, la enfermedad se convierte en un estado al que aspiramos, que mantenemos y del que evitamos salir. Esta es la ganancia secundaria de la enfermedad. Una actitud que puede ser más o menos consciente, más o menos inconsciente, pero que es el corolario lógico a una situación personal. Esta es la sencilla pero potente explicación del por qué, en muchas ocasiones caemos enfermos, por qué se prolonga una enfermedad o por qué evitamos cualquier situación que insinúe una mínima mejoría: simplemente, nos sentimos mejor así.

Esta es una paradójica situación de la que es posible salir aunque la empresa no sea fácil ni rápida. Salir de esta tautología pasa por darnos cuenta de esta situación y adquirir los recursos personales que nos permita cambiar el contexto que lo ha ocasionado.

Cambiar es posible.