viernes, 22 de enero de 2010

DIÓGENES DE SÍNOPE










Diógenes de Sínope nació en Sínope, ca. 412 a.C. y murió en el 323 a. C.

La escuela filosófica a la que pertenece este filósofo se denomina de forma despectiva cínica porque la vida de sus seguidores se asemeja a la vida simple de los perros (kinicos).

Entre sus múltiples y excéntricas anécdotas se dice que vivía en una tinaja y que de día deambulaba por las calles "buscando hombres" (honestos). Sus únicas pertenencias eran: un manto, una bolsa de tela, un bastón y un cuenco. Esto fue así hasta que un día vio que un niño bebía el agua con sus manos y se desprendió del cuenco. “Este muchacho, dijo, me ha enseñado que todavía tengo cosas superfluas”; y tiró su cuenco.

Otra singular historia cuenta que cuando Platón le dio una definición a Sócrates del ser humano como “bípedo implume”, Diógenes desplumó un pollo y lo soltó en la Academia de Platón diciendo “¡Te he traído un hombre!”. Después de este incidente, se añadió a la definición de Platón: “con uñas planas”.

A pesar de los siglos que han pasado, el cinismo, como filosofía y escuela de vida, sigue animándonos a vivir una vida más simple, con menos necesidades creadas.



FICCIÓN SOÑADA

¡Tengo una maravillosa "Play Station 3"!; pero, recientemente, han sacado al mercado un accesorio que hace más veloz su tarjeta gráfica. Además, si tengo la actualización de su software 3.0., obtendré la posibilidad de la descarga de un optimizador de sonido 3D plus. Pero, cual es mi sorpresa, cuando descubro que, por sólo 19,99 €, poseo el hardware necesario para simular ¡una Play Station 4 !Todo iba bien hasta que, unas semanas más tarde, la marca anunció la nueva Play Station 4 donde sólo algunos juegos de la Play 3 son compatibles.

¡Tengo una maravillosa "Play Station 4"!...

Este perpetuo sentimiento de carencia hace que me sienta frustrado porque no termino nunca de alcanzar lo que, por definición, nunca es alcanzable por completo.

Tener una Play Station 3 está bien; pero también es importante sembrar, dentro de nosotros, una felicidad más verdadera y permanente. Diógenes nos invita.

Otra forma de SER es posible.




P.D.: Diógenes de Sinope no padecía el "Síndrome de Diógenes (de Sínope)". La utilización del nombre de este filósofo para caracterizar la conducta de algunas personas que, entregadas a su propio abandono personal y social, viven bajo la obsesión pertinaz de acumular grandes cantidades de algo (dinero, desperdicios,...) es totalmente errónea, inapropiada y superficial.

A mis queridos primos siempre

Adrián García Vílchez

Jesús García Vílchez

Fuente: http://www.blogger.com/www.wikipedia.org

lunes, 11 de enero de 2010

LA GANANCIA SECUNDARIA








Enfermar no siempre es algo malo; por lo menos, no tan malo como muchos suponemos. A veces, estar enfermo trae de la mano un conjunto de beneficios que no existen cuando estamos sanos. Uno de los beneficios más conocidos que aporta la enfermedad es el incremento en la atención y cariño que recibimos durante el proceso convaleciente.

Otro posible beneficio significativo, compatible con el anterior, puede ser la supresión temporal de nuestras obligaciones respecto al mundo. Por su parte, la sociedad en general y nuestras personas más cercanas en particular, los otros, atenúan su presión ante esta situación conocidamente temporal. Al menos, este es el pacto tácito.

Toda esta lógica, social y personal, se desgrana en el momento en el que caemos enfermos. Sin embargo, podemos hacernos las siguientes preguntas:

¿Qué ocurre cuando sólo en este tipo de situaciones recibimos atención y cariño?
¿Qué ocurre cuando sólo en este tipo de situaciones el mundo deja de ser hostil?
¿Qué ocurre cuando sólo en este tipo de situaciones el balance entre entre el debe y el haber es positivo?

La respuesta a estas preguntas es la siguiente:

En estos casos, la enfermedad se convierte en un estado al que aspiramos, que mantenemos y del que evitamos salir. Esta es la ganancia secundaria de la enfermedad. Una actitud que puede ser más o menos consciente, más o menos inconsciente, pero que es el corolario lógico a una situación personal. Esta es la sencilla pero potente explicación del por qué, en muchas ocasiones caemos enfermos, por qué se prolonga una enfermedad o por qué evitamos cualquier situación que insinúe una mínima mejoría: simplemente, nos sentimos mejor así.

Esta es una paradójica situación de la que es posible salir aunque la empresa no sea fácil ni rápida. Salir de esta tautología pasa por darnos cuenta de esta situación y adquirir los recursos personales que nos permita cambiar el contexto que lo ha ocasionado.

Cambiar es posible.