martes, 17 de enero de 2012

SALIR DEL ARMARIO

Hay muchos tipos de armario.

Pero esto no es lo más importante.








Lo importante es salir.





Salir es comprender, finalmente, que no soy feliz permaneciendo.

Renunciar al refugio que ya es tumba.

Salir es aceptarme descubierto. Desnudez.

Aceptar que el otr@ no tiene necesariamente que entrar.

Salir es iniciativa, acción. Valentía, riesgo y madurez.

Abandonar el universo estable que imagino necesitar.

Salir es atenuar los fantasmas fabricados por el delirio.



Quedarse es vivir en el infierno de la sufriente pasividad.
Morir viviendo.



Salir es dejar de señalar fuera.

Devolver mi dedo índice a quien pertenece.
Cambiar de piel.

Matar amorosamente un sucedáneo de mí.

Dejar de ser la mirada que alimenta una herida ardiente como antorcha.


Salir es encuentro y encontrarse.

Dejar de ser víctima.

Omitir una insinuación pública de piedad.


Salir es renunciar a las migajas que caen a cambio de mi lealtad a la oscuridad.
Fidelidad servil.

Apostar por la igualdad.

Salir es renunciar a la piel de la perfección.
Abrazar la mancha.

Salir es encontrar un compañero que no es mi dueño.

Aceptar lo bueno como forma de atraer lo bueno.
Porque la pena sólo es la matriz de la compasión y la limosna.


Salir es comprender que otra forma de SER es posible.

Amar verdaderamente.