viernes, 22 de febrero de 2013

TIC Y TICS

















Dos pulgares o diez dedos sobre un teclado. Esta es nuestra actual y predominante forma de comunicación. Según algunos informes,  nos comunicamos diariamente con más gente por las redes sociales (con unas 23 personas como media) que de forma personal (16 individuos al día). Este dato no sólo refleja la realidad sino también una tendencia: el aumento exponencial de esta razón.

Nuestra experiencia cotidiana también corrobora este dato: encontramos personas por la calle, en el autobús o sentadas en el parque con la mirada y la atención dirigidas a unos iconos virtuales,  aspirantes emergentes de la pantalla digital.

No se trata sólo de un tipo comunicación. Su aspiración apunta a una hegemonía absoluta sobre "lo otro". Pero lo virtual es sólo un sucedáneo, minusválido incapacitado para re-emplazar lo REAL. Porque el mundo virtual, realmente, constituye el marco ideal de la sociedad del simulacro en cuyo interior se desarrollan las nuevas formas de relación social que están mediatizadas por la tecnología.

Esta nueva forma de relación indirecta con el mundo de lo real, trasciende algunas limitaciones frecuentes e inherentes de lo real -como la distancia o la inmediatez- pero, simultáneamente, encuentro en las entrañas de estas virtudes las profundas limitaciones de sus carencias.

No demonizo las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) porque, entre otras cosas, en este momento, las estoy utilizando. Sólo trato de señalar la sinrazón de esta razón que invierte la importancia de lo real. Es, en realidad, una apuesta por lo real simultáneamente preventiva.



En Wikipedia definen "Tics" como movimientos involuntarios y sin motivo aparente de grupos musculares. Tienen en común que son movimientos convulsivos, inoportunos y excesivos y que el efecto de distracción o el esfuerzo de voluntad disminuyen tal actividad.



Movimientos convulsivos..., excesivos,...  El esfuerzo de la voluntad disminuye la actividad... ¡Qué buena e inesperada definición para ambos conceptos!



Saliéndome casi de los juegos del lenguaje, quisiera comentar brevemente el virtual ejercicio de la comunicación humana a través de estos medios, bien llamados "medios" en virtud de sus parciales limitaciones o carencias. En estos casos, la comunicación suele ser breve, rápida y, en consecuencia, poco profunda, reflejando el espasmo indirecto provocado por "lo otro". En mi opinión, el entrenamiento diario en esta pseudorrealidad aplaza, siamés de nuestro mundo onírico, limita y des-virtua el contacto con lo real.

Entonces, lo virtual queda a la espera de su ratificación en el mundo real. Pero suele ocurrir que ese momento, si llega, no suele encontrar el correlato justo y esperado. Entonces, la insatisfacción está servida. Buscamos pero, naturalmente, no podemos encontrar el alivio de la carencia desde el interior de nuestra propia madriguera. Hay que salir del armario. Porque para comunicarnos, necesitamos el contacto directo, prolongado, sereno y profundo de la palabra que sabe aplazar la substancia aparente que llena pero no alimenta, que se aleja de la impulsividad in-mediata de esta razón.


Otra razón de SER es posible