lunes, 10 de marzo de 2014

DOMINANCIA Y SUMISIÓN
















Dominancia y sumisión. Dos aspectos -aparentemente opuestos- opuestos. En el contexto de la interpretación más sencilla que relaciona estas dos rasgos, la persona dominante domina a la persona sumisa - en ocasiones víctima- o la persona sumisa es dominada por la persona dominante. Habitualmente observamos estos dos aspectos como excluyentes; es decir, o se es dominante o se es dominad@. Dos roles. Dos personas. Sin embargo, esto no es necesariamente así.

Por la costumbre inveterada a movernos entre categorías puras, hablamos de las personas que dominan o, en su caso, de las dominadas; sin embargo, y quizás también por razones políticamente correctas, en menos ocasiones se habla del dominante dominado o del dominado dominante. La salvación de esta aparente contradicción no es compleja si pacientemente observamos el comportamiento de una misma persona en momentos, o contextos, distintos. Por esta razón, hablaría más de una predominancia del rasgo -dominante o dominado- que de rasgo en sí. Una suerte de, al menos, doble rasgo de la personalidad.

El apoyo más importante a estas afirmaciones lo encontramos en la ciencia.
En los años 70, por ejemplo, se aceptaba que la experiencia temprana de maltrato era una variable predictora muy importante a la hora de valorar el futuro comportamiento de una persona. En pocas palabras, que el presente matratado sería un futuro maltratador.

Ha sido posteriormente, en los 80 y en los 90, cuando esta hipótesis se ha matizado; pero sólo eso: se deja de hablar de "causa" para hablar de "marcador", o "factor de vulnerabilidad", junto a otros factores de riesgo.

Mi experiencia propia coincide con el apoyo empírico de las afirmaciones anteriores. Si nos preguntáramos, por ejemplo, de forma muy simplificadora, qué tipos de relación humana conoce la persona dominada podríamos decir que, fundamentalmente, una: la asimétrica, que contiene dos polos:


Sumisión, que ejerce y padece.
Dominancia, que habitualmente no ejerce ni padece... pero que conoce.


Hoy en día, y al margen de las dificultades metodológicas que presentan estos estudios, sigue siendo vivo el interés por la investigación de la repetición del ciclo de maltrato: cómo las historias negativas en la infancia pueden predisponer el futuro de las personas.

Predisposición no es causación.
Entonces, otra forma de SER es posible.


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